La diversidad que habita las escuelas y los demás centros educativos demanda que se implementen estrategias que respondan a sus necesidades y particularidades, de ahí que se hable de educación inclusiva, pues se hace necesario empezar a pensar formas que permitan que todos los niños o personas en proceso de escolarización puedan acceder a ella y sobre todo permanecer. Esta claridad, debido al gran porcentaje de deserción académica que representa la población con algún tipo de discapacidad o necesidad especial.
Estas formas, deben implementarse desde los ajustes razonables, pues no se desconoce que hay ciertas discapacidades, dificultades y necesidades especiales, que no pueden ser acompañadas desde la escuela regular en transición a escuela inclusiva. Hecha esta claridad, se recalca esa necesidad de proponer ajustes razonables, currículos flexibles y pedagogías inclusivas, que permitan el acceso y el proceso de la mayor cantidad de estudiantes posible.
Hablar de inclusión en las escuelas, no es simplemente poner a estos niños un tutor o un intérprete o cuidador, hablar realmente de inclusión, implica modificar todas las estructuras, desde la estructura de la clase y de la forma de darla, hasta la estructura del modelo pedagógico, para empezar a pensar en modelos que abarquen algunas necesidades especiales y formas diversas de aprendizaje, pues como ya se dijo, la escuela está habitada por la más amplia diversidad.
Es necesario hablar de educación inclusiva, pues de lo contrario, se estaría relegando a todos los niños con dificultades y trastornos de aprendizaje a escuelas especiales que muchas veces sus familias no pueden pagar, o que implican desmotivación y finalmente deserción, pues estos niños pueden llegar a sentir el rechazo, la exclusión y la imposibilidad de establecer relaciones sociales, académicas, con sus pares, maestros y demás actores que componen la escuela como centro de aprendizaje y como experiencia, en donde se aprenden conocimientos específicos, además de herramientas y saberes para las demandas y formas de la vida como parte de una sociedad.
Es necesario que desde el ministerio de educación, desde el gobierno y los demás entes que dirigen los sistemas educativos, se empiece a capacitar docentes, directivos, auxiliares y demás personal que hace parte de las instituciones, en materia de inclusión, pues muchas veces, es desde la imposibilidad misma de los docentes que se dan las experiencias negativas que vivencian los niños en los planteles educativos, pues estos no saben cómo actuar, reaccionar, proponer y enseñar en el marco de estas diversidades. Es por esto que se hace vital que a los maestros se les capacite, que tengan acceso al conocimiento de estas dificultades y trastornos y que se les den herramientas para que los niños que las tienen, puedan hacer parte de una escuela inclusiva, que pueda ayudarlos en sus procesos y que se de realmente un aprendizaje significativo.
Hablar de educación inclusiva, implica también empezar a comprender, tanto maestros, directivos como estudiantes que la diversidad enriquece la escuela y la experiencia que se da en ella, que las capacidades son tan diversas como las personas y que es posible habitar, compartir y convivir en el mismo espacio; que si bien es necesario la implementación de ajustes razonables, no es necesario excluir a unos u otros de las actividades grupales, que si bien los tiempos de aprendizaje y desarrollo de las actividades de algunos niños son diferentes a los de sus compañeros, esto no implica que deba negárseles la posibilidad de entablar lazos y crear relaciones con sus compañeros, al alejarlo de las actividades conjuntas.
La escuela es un lugar que no solo permite la adquisición de conocimientos, el acercamiento a los saberes o el aprendizaje en distintas áreas, la escuela es también ligar de socialización, de relación y de vinculación con pares, adultos, formas de vida y experiencias que han de permitirle a cada estudiante, independientemente de si tiene una dificultad o no, descubrir herramientas que faciliten su vida y su pertenencia a la sociedad. Por eso, la educación inclusiva no solo es necesaria, sino urgente, una educación en la que quepan todos.
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